Del Car Sharing al Cloudhousing

Hace tan solo 5 años el car sharing era desconocido en España. Al igual que todo el mundo soñaba con tener su propia casa, cada familia debía tener un coche propio. El alquiler de coches era cosa de vacaciones cuando era poco práctico llevar el propio coche a la ciudad de destino.

Pero conforme aumenta la densidad de personas en las ciudades y se encarece el mantenimiento del coche, las alternativas como el car sharing se hacen cada vez más atractivas: tanto para los usuarios como para los empresarios. Los primeros servicios de car sharing se desarrollaron en el norte de Europa, pero pronto el modelo se extendió por más y más países.

La idea es muy simple: pagar por el uso del coche, compartiendo los gastos fijos entre todos. Los números hablan en contra del vehículo privado: tu coche está parado un 80% del tiempo. Si lo has comprado con un crédito, entonces estás pagando por un artefacto que pierde valor a medida que pasan los días. Además tienes costes fijos como el aparcamiento, el seguro, la ITV, sin hablar de las reparaciones que se presentan ocasionalmente. Todo ello para que 20 de las 24 horas del día el coche esté aparcado.

La alternativa es el car sharing (en Barcelona a través de avancar): una flota de coches distribuida por toda la ciudad. Cuando necesitas un coche pequeño para llevar a tu pareja a un restaurante en las afueras, puedes coger el Smart. Cuando hace falta un coche grande para salir un día con todos los amigos, puedes escoger un mini van. No hay costes fijos, y tan solo pagas un precio fijo por hora y por kilómetro. El combustible y el seguro ya están incluidos. Además los coches siempre están al día y en perfectas condiciones, sin que tengas que preocuparte de nada.

¿Y si aplicamos el car sharing al problema de la vivienda? Poder cambiar de vivienda cuando cambian las circunstancias de vida puede ser un gran alivio: poder contar siempre con un piso en perfectas condiciones, con las instalaciones técnicas de última generación, con el mantenimiento de los electrodomésticos incluidos, y quizás con una flota de coches híbridos compartidos dentro del edificio. Mientras el empresario del car sharing obtiene los beneficios a través de optimizar el uso de los coches, el empresario del cloud housing se lucra con el uso inteligente de los recursos que se consumen en su edificio: cada ahorro energético, cada reducción de residuos del edificio, y cada oferta adicional para los inquilinos se convierten en una oportunidad.

La densidad de población necesario para el cloud housing ya existe. Ahora solo hacen falta empresarios e inversores con visión de futuro.

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